ARGENTINA

        Con una superficie 5 veces España, mas de 5.100 km separan el norte argentino del extremo sur. Y en ese espacio viven 36 millones de personas, aunque para darse una idea cierta de la vida en este vasto país, no debemos olvidar que en él se mueven otros tantos millones de ovejas, mas de 60 millones de vacas, y un incontable número de llamas, guanacos, carpinchos (el mayor roedor del planeta) e incluso mofetas. La vida se mueve en abundancia en Argentina. Se ve, en las grandes ciudades, donde se agrupa el 50% de la población (1/3 en el Gran Buenos Aires) y se huele en el campo, ya lo creo: desde kilómetros nuestra nariz girará buscando el olor a asado que nos llega por la llanura, o huiremos con gesto desagradable del rastro hediondo que el paso de una mofeta dejó en el camino...

Pero aquí vamos a conocer la Argentina mas recóndita y menos turística, lo que ellos llaman el Noroeste, el país de los collas, un pueblo orgulloso, especial y sin embargo amable, que perteneció al imperio inca hasta el definitivo sometimiento al imperio español en fecha tan reciente como el año 1594, cuando cae el último Cacique de Tilcara, Viltipoco.

Una ruta de casi 4000 km desde Buenos Aires, ida y vuelta, que es aconsejable llevar a cabo con una cierta tranquilidad:

        Desde Buenos Aires, sale la autopista Ruta 9 hacia Rosario. En esta ciudad, se desdoblan las Rutas 9 y 34. Sugerimos utilizar la ruta 34 como camino de ida, que nos llevará directamente hasta Santiago del Estero por un paisaje enormemente aburrido de pampa y horizonte infinito, pero que al menos nos permitirá cruzar de la forma mas rápida posible los 1.040 km que hay desde Buenos Aires. Para quien disponga de tiempo lo acompañaremos en una ruta en vuelo sobre el río Paraná, o visitando las ciudades de Rosario y Santa Fé, ésta con un ligero desvío de la ruta.
    No está de más encomendarnos para el viaje al Gauchito Gil, hombre devotamente recordado por todos los rincones de la Pampa, una versión a la argentina de Guillermo Tell, Robin Hood y Curro Giménez, tanto más recordado en la actual y difícil aituación económica del país, y cuyos altares encontraremos por doquier.


        San Miguel de Tucuman está ya tan solo a un "pasito" de 125km por la Ruta 9 que hemos recuperado, y aquí podemos decir que comienza propiamente nuestra aventura. Una precaución desde S.del Estero: encontrar las rutas dentro de las ciudades es toda una aventura, así que ármese de paciencia y pregunte una y otra vez. Y en el campo, dentro de la peculiar "organización" argentina de la vida, hasta las carreteras ordinarias se han llenado de peajes obligatorios, así que al menos son un recurso para preguntar también, al igual que los periódicos y pesados "controles" policiales. Al igual que cada poco le exigirán 2 ó 3 pesos en los peajes y su documentación en los controles (que no al revés), exija usted explicaciones sobre su correcta dirección. No se corte, pues si pretende seguir carteles, no llegará jamás. La ley es tan simple, como que no los hay.

        Desde S.M. Tucumán saldremos por la autovía ruta 38, aparentemente retornando al sur, para a unos 30km tomar a la derecha la ruta 307 que nos introducirá en los Valles y cumbres Calchaquíes, un excelente camino que combina valle y montaña, paisaje de selva semitropical y alturas dominadas tan solo por el cardón (cáctus), a través de Cafayate y hasta alcanzar Salta y S.Salvador de Jujuy, capital esta de la mas norteña provincia argentina, y a partir de la que ascendemos al altiplano.

Pronto notaremos el efecto de la altura, en cuanto superemos los 3000m. Dolores de cabeza, cansancio, atontamiento. Solo hay un remedio, perfectamente legal aquí: la coca.

No se cultiva en Argentina, pero su consumo es legal, y solo en esta zona. Podrá usted masticarla, formando una bola en la boca como hacen los indios colla, o si prefiere una forma mas "europea", sustituya o añádala a la típica infusión de mate. También así puede pedirla, y se la servirán en cualquier establecimiento. El efecto es inmediato, y no tema usted posibles efectos "de película", salvo que la mastique durante horas, la mezcle con unas "cenizas" de aspecto parecido al Carbón de Reyes que conocemos en España y que actúa potenciando al alcaloide,... También verá sin embargo auténticos desechos humanos, en porcentaje parecido a cualquier otra sociedad, con el cerebro abrasado de coca, alcohol, ...

Y a niños que le ofrecerán con mil sonrisas pequeñas artesanías y todo su agradecimiento si les entregan alguna moneda (allá usted, le llegarán por docenas). También serán felices ofreciéndoles a cambio un humilde lapicero, una Coca-cola,...

        El final del camino será Humahuaca y su región, a la que podremos dedicar el máximo tiempo del que podamos disponer. El centro del actual mundo colla, donde el quechua es lengua común, una región con casi trescientos kilómetros de diámetro, recorrible fuera de la ruta principal por caminos con un buen vehículo, a lomos de burro o a pié.

Y al final de la Ruta 9, la Quiaca, y al otro lado de la frontera, Villazón, es decir una inmensa "hayma" de adobe en el altiplano, kilómetros de calle-mercado donde se vende de todo y para todo. Un espejismo variopinto que anuncia que estamos en Bolivia, o lo que es lo mismo, que a partir de aquí esto es la nada..

Ustedes deciden a que prefieren jugar, mas allá el altiplano inmenso e inabarcable con La Paz al fondo.

Rumbo atrás, nos espera de nuevo la Ruta 9, 2000 km sin fin, y al fondo Buenos Aires.

 

HACIA EL NOROESTE: LA PRECORDILLERA

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