RUTA SUR PRAGA-VIENA ... O VICEVERSA

¿Dispone de varios días libres en Praga y quiere descubrir algo nuevo?

¿Viena, esa ciudad tan bien organizada le agobia ya y quiere descubrir a un paso, otro mundo que despierta?

Consiga un coche, algo fácil en ambas ciudades, olvídese del agobiante mundo urbano y sumérgase decidido en otro tiempo...

Organizaremos la ruta en un círculo, con salida y llegada a Brno, la capital de Moravia. Según su procedencia, puede incorporarse en el punto mas cómodo para usted.

BRNO-.

¡Bienvenidos a Brno, la ciudad de las historias! La entrada en Brno (se pronuncia Burno), produce un efecto bastante poco esperanzador. Ciudad industrial, alcanzó su mejor momento a mediados y finales del XIX, siendo la principal productora de textiles del Imperio Austro-Húngaro. El paisaje urbano es un reflejo de aquel periodo, si acaso con algunos momentos de euforia entre guerras, con una burguesía que supo acompañar los primeros pasos profesionales de Adolf Loos (nacido aquí) o de Mies van der Rohe, y producir el evento cultural de la Exposición del 1928 (Výstaviste). El régimen comunista, rodeo la ciudad de mastodontes industriales hoy obsoletos, de las habituales barriadas prefabricadas y de una central que remata lo feote del entorno. La transformación de ese enorme "donuts" industrial que rodea la ciudad se ha iniciado, pero la imagen es aún bastante pobre. No se deje impresionar, ni aún por algún "rascacielos" erigido en honor de la nueva banca local, al menos ubicado en ese extrarradio ya de por sí luctuoso.

Brno-centro es en una ciudad con hitos interesantes y con una actividad diaria que el visitante percibe fácilmente. En el recinto urbano del XIX definido por la ronda Koliste, el castillo y la Estación del Ferrocarril se resume esta ciudad, visitable peatonalmente, y con horario limitado de aparcamiento en su interior. Una red de tranvías, achacosos pero prácticos, unen los barrios al centro.

Namesty Svobody es la plaza central y Masarykova el eje central que une la Estación, la Plaza, y el Ensanche residencial, partiendo en dos el recinto de las rondas. En el triángulo formado con Koblizná se encuentra la zona más comercial de la ciudad, con la excepción de la plaza del Mercado, Zelný Trída, del otro lado de Masarykova.

Svobody en una plaza triangular, lejos del interés de otras ciudades y pueblos de la República; cafeterías con agradables terrazas, y tiendas tradicionales están siendo sustituidas por franquicias internacionales del perfume o la hamburguesa. En dirección a la estación, pasaremos por comercios de prestigio (Mosen, la mas prestigiosa cadena checa de cristal y cerámica), joyerías, centros comerciales locales. Y en seguida, al fondo de la pequeña Prúchodni, vemos el viejo Ayuntamiento de la ciudad, original del s.XIV y su pórtico gótico del 1510, que no amenaza caerse sino que fué así rematado caprichosamente y en origen por Pilgram (arquitecto de la catedral de Viena), según la leyenda una cruz añadida en esa posición amenazante como maleficio por la deuda con él que la ciudad se negaba a pagarle por su obra. Nunca debió cobrar, pero parece que nunca le ha importado a la ciudad. Este gusto centroeuropeo por las leyendas (pruebe a imaginar las largas noches de invierno), tiene continuidad en el pasadizo por el que podemos atravesar el edificio, bajo la silueta extraña de un cocodrilo colgado en el techo y una rueda en la pared, símbolos ambos de pequeñas o grandes hazañas de ciudadanos locales, tales como ganar una apuesta que consistía en fabricar la rueda en la vecina ciudad de Lednice y traerla rodando, todo ello en un solo día; o enfrentarse a un cocodrilo extrañamente perdido por estos lares y que le había cogido el gusto a desayunarse con vecinos del lugar, y hacerlo con la inteligencia de matar un cordero e introducirle un saco de cal, lo que reventó a la fiera una vez en su interior ( y el cosido en la tripa del cocodrilo puede verse en la realidad).

Podemos subir a la torre del Ayuntamiento, y consultar las exposiciones existentes, pero en todo caso la visita a la vecina plaza del Mercado de las Coles, Zelný Trída, es imprescindible especialmente si lo vemos a rebosar con puestos de venta de productos de la huerta y flores, en torno de la fuente construida por el barroco (y vienés prolífico) Fischer von Erlach. Fuente, palacios en torno a la plaza, la catedral sobre ella, muestran la pujanza de la ciudad en la época en que el barroco era un estilo, pero sobre todo una visión total de lo urbano y lo divino. Ya el palacio Dietrichstein, tardorenacentista, y erigido por el cardenal del mismo nombre, apunta el papel que la Contrareforma jugó en Moravia y en Burno. El edificio aloja el Museo Moravo, en pésimo estado actual e inminente reforma.

Desde la plaza y por detrás del Museo podemos acceder al convento de Capuchinos, otro sorprendente lugar de la ciudad, y donde la religiosidad se funde con la historia del tétrico coronel Trenk. Nacido en Calabria, pronto fue mercenario y aventurero que recaló en Rusia, de donde debió huir, o al servicio de la Emperatriz Maria Teresa de Hungria, allá por el 1740, quien lo pone al mando del temible batallón de 5.000 Pandores del ejército austro-hungaro. Su bravura al mando creo una leyenda de terror que ni siquiera concluyó con que sus propios colegas de armas lo denunciaran, logrando su condena de por vida en las mazmorras del castillo de Spielberk, aquí en Brno. Gracias a su pequeña fortuna ganada en batallas, el coronel consiguió que por 4000 monedas de oro, a su muerte fuera enterrado en este convento. Entierro simbólico, puesto que hoy la momia del coronel preside un cortejo de otras 200 momias oríginales de los s.XVII y XVIII, que cual muertos vivientes impresionan al visitante desde los sótanos de este lugar, auténtica obra de ingeniería de la momificación diseñada y construida a este fin. Hace algún tiempo, la cabeza del coronel cobró vida, o sea desapareció, y al contemplar el probable fin del ¡ojalá! último régimen militar del país, regresó a sus túneles, a la compañía de Sta Clementina Mártir, originaria del primer cristianismo y de las catacumbas romanas, y del resto de nobles y monjes. Hacia el fondo, el arquitecto Moric Grimm, 1757, y toda su familia, un hombre a quien se deben arquitecturas notables de la época en Brno, un probable diseño de este lugar, y bien poca cosa hoy, vista su momia pequeña, retorcida y macabra

De vuelta al exterior, si queremos tomar un poco de aire natural, podemos subir hasta la catedral, un edificio con demasiadas neo-arquitecturas y poco interés en sí mismo, pero con una agradable vista. Con suerte, verano, Navidad y Semana Santa especialmente, puede llegar a oír aquí al Coro de la Filarmónica de Brno, Ceský Filharmonický Sbor Brno, una joya local de 32 cantantes de prestigio mundial creciente, el sumun ya si es acompañado por la Orquesta Estatal de Brno, Státní Filharmonií Brno. La sede oficial está en la calle Uvoz 39, por detrás del castillo.

Por lo demás, sugerimos en Brno un paseo por la zona comercial de Jofefská a Koblizná, perderse por el Ensache a bordo de algún tranvia, y acercarse hasta el recinto ferial de Výstavisté, construido para la Exposición cultural de 1928 (en el 10º aniversario de la nueva Checoslovaquia), un modernismo de reminiscencias vienesas tardías o reinterpretadas por arquitectos locales. La mansión a la entrada de 1898 , es obra del joven Adolf Loos.

Otras visita a una historia local, será en Mendelovo Namesty, con la pequeña estatua a Juan Gregorio Mendel, ¿recuerdan?, aquel monje residente del vecino monasterio de Staré Brno, que a base de jugar con guisantes se convirtió en el padre de la genética.

Y merece última visita el Castillo de Spielberk al que ya nos hemos referido, y cuya configuración actual se debe a momentos de la historia como la Guerra de los 30 años, fortín de reyes, bastión moravo contra Napoleón, mazmorra del imperio Austro-Húngaro, y cámara de torturas de los nazis por último. Exposiciones de todo ello y especialmente de la ocupación nazi y la II Guerra Mundial se reunen en antiguas salas, cámaras y túneles, tras una restauración de todo ello, junto a una interesante exposición sobre Arquitectura de la ciudad y exposiciones temporales. Las vistas sobre la ciudad son estratégicas, debiendo llegar en coche por la calle Uvoz y Gorazdova, con el último trecho solo a pié.

En Brno tiene hoteles de todo tipo, desde cadenas internacionales Holiday Inn en calle Krízkovského 20, o el Grand Hotel en Benesova 20, lujosos y céntricos, en buenas condiciones y caros, a establecimientos tradicionales que se pasan a la hora de entender que el turismo es algo mas que pagar, como el indebidamente recomendado en algunas guías Pensión Pegas, calle Jakubská 4 y algo de lo mismo es el Slavia, en Solnicní 17. Se mantiene, esperamos U Svatého Jakuba en Jakubské namesty 6 como el último vestigio. Hay bastantes pensiones y similar céntricas, siendo siempre recomendable ver la habitación antes de comprometerse. En las vías de llegada a la ciudad, especialmente desde Viena hay un par de hoteles, incómodos respecto al centro, pero nuevos y seguros en cuanto a lo que ofrecen. (Novotel-Ibis).

Cerny Medved, en Jakubské Namesty, es un restaurante a la vez internacional, local y caro. Modrá Hvezda, en Namestí Svobody es un lugar agradable, de comida normalita a buen precio. La estrella, si Vd tiene un poco de suerte, es sin embargo el Baroko Vinarna, en Orlí 17, una antigua bodega subterránea (muy subterránea) lugar donde solo se admite pago al contado, donde a medio descenso es posible que le pidan un pago de entrada. Y no se sorprenda, ni se dé la vuelta, muy probablemente valdrá la pena. Actuaciones en vivo, ambientan un local sorprendente, con unos menús locales, con excelentes vinos locales. Para recordar.

Pruebe los vinos blancos, Muller Thurgau, los tintos, Frankovka o Vavrinecke, los tres excelentes variedades locales y baratos. También encontrará vinos en variedades mas "conocidas", de cepas Cabernet, Merlot, etc, que están lamentablemente sustituyendo a los anteriores, para nada inferiores, ...y elevando precios.

 

Brno es punto de encuentro también para pilotos y aficionados al motociclismo, en torno al 20 de agosto, con la celebración del Gran Premio de la Rep.Checa, integrado en el "gran circo" del campeonato mundial. El circuito de Brno tiene una larga tradición, nacido en 1930, con un trazado que superaba los 14 km de longitud y que albergó fundamentalmente carreras de motos. En 1987, vio la luz el nuevo Autódromo de Brno, una instalación moderna y con una longitud de 5,4 km. Melandri, Harada y Biaggi han sido ganadores aquí en la categoría reina de 500 cc.

 

 

JIHLAVA Y TELC-.

De Brno a Praga (v.mapa) está bien señalizado el desvío que nos conduce hasta Jhilava, siempre a través de campos de un verde exquisito y bosques que parecen colocados a propósito, y que en invierno mudan al blanco y negro y a una serena inquietud en el viajero por la inquietante lejanía de cualquier referencia humana.

Jihlava es un pueblo tranquilo, con una enorme plaza en pendiente que se hace desproporcionada para esta ciudad y la vida que alberga, pero que no lo debió ser tanto hasta hace unos 350 años, cuando finalmente se agotaron las ricas minas de plata de la zona. La iglesia de San Jaime (Kostel Jatuba) iniciada en periodo gótico y acabada en barroco, con elementos renacentistas en el interior, y la más formalista de S.Ignacio (Kostel Ignáce), adornan esta plaza, junto a elementos mundanos, bares y cafeterías, y sendos hoteles que nos anuncian el buen servicio y mejores precios de la zona. El resto del pueblo, de traza perfecta y regular, no ofrece especiales atractivos.

Desde Jihlava hay que acompañarse de un buen mapa para no tener sorpresas. Tfésta estará en nuestro camino hacia el sur, y el pueblo de Trest, con un estupendo hotel de campo, el Zamesky, un buen lugar si el día termina. Y es que la siguiente parada, el excepcional pueblo de Telc, merece una entrada cuidada. El anochecer, la puesta de sol, es un buen momento. Pero si el dia no es apropiado, ni la hora, es preferible esperar que el nuevo día sea mas propicio. Llegaremos a través de la pequeña presa que parece construida para que las agujas del castillo de Zacarias y los edificios urbanos se reflejen en él. Siga las indicaciones y procure dejar el coche fuera del recinto histórico. Que los demás hagan lo mismo, también lo agradecerá usted. El arco de la puerta Grande, da acceso a la gótica Palackého y la iglesia del Espíritu Santo, tardorománica. Continúe unos metros y por fin sus ojos se trecrearán ante....

...la mas bella plaza de centroeuropa. No es una ilusión, ni un decorado cinematográfico, es una excepcional composición renacentista, muy decorada al gusto de estos lugares y con una riqueza cromática que la hace aún mas sugerente. Los Neuhaus fueron la nobleza dominante en estos lugares desde la Edad Media. A mediados del XVI, el noble Zacarias reconstruyó el castillo, y convirtió la plaza del viejo mercado en un centro urbano vital, rodeado por casas de artesanos, conciviéndose todo el conjunto en un mismo periodo. Y si excepcional fué el resultado, no lo es menos que haya llegado con pocas sustituciones hasta hoy. Por detrás de estas fachadas, el río las casitas del otro lado, árboles y cisnes completan el romanticismo del lugar. Y volviendo a la plaza, en el lado norte, el castillo de Zacarías el colegio de los Jesuitas y la colindante iglesia de San Jaime, forman el conjunto mas pretencioso, con interiores y patios renacentistas, escenarios, estos sí, de todas las bodas y acontecimientos similares de la comarca. Ese privilegio que tienen.

El hotel Cerny Orel es seguramente el mas preparado, también el mas caro, pero en el lado sur de la plaza, hay varios más, mas modestos pero también mas realistas en los precios que aplican. La oferta de restaurantes, terrazas y bares es digna y suficiente.

Dacice y Jemnice son dos pueblos entre los bellos campos del sur de Moravia, y camino de Znojmo, un bello pueblo en el pasado, hoy pendiente de que el afán restaurador de la República Checa alcance a este lugar. El castillo y su museo, arqueología y etnografía de la región, los restos de murallas y los productos de la tierra, pepinillos y excelentes vinos, merecen una parada.

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Por la ruta 54 llegamos a Pohorelice, y desde aquí hasta Mikulov, situado en la carretera de Brno a Viena y prácticamente sobre la frontera. Desde el castillo podrá ver la llanura que se pierde en tierras austríacas, con una frontera artificial que a la vista al menos, no se entiende. Los Liechtenstein levantaron y ocuparon este lugar durante la Edad Media, y a ellos se debe tanto la configuración del castillo, como de la bella plaza, aunque después de ver Telc, tal vez nos sepa a poco. Gótico, renacimiento y barroco se reencuentran también en este bonito pueblo. Nuevamente, los vinos son protagonistas a la hora de elegir y conocer características del lugar. Decídase por los blancos Riesling (Ryslink en checo), y Muller Thurgau. En época de vendimia, pregunte por alguna sklípek o bodega y no sean ustedes tímidos, pues estarán invitados.

A unos diez kilómetros dirección este, paralelo a la frontera, está Valtice, último punto de nuestra ruta. La llegada al pueblo al pueblo, la plaza perdida y la iglesia, abren camino hacia el castillo de los Liechtenstein situado en la parte posterior, sobre la pequeña colina. Tal vez el mas "francés" de este tipo de construcciones por estos lugares, actualmente en un estado no precisamente bueno, pero impresionante aún. Una parte del mismo, en cambio, está convertido en hotel, lo cual es una alternativa digna de reseñar seguramente, como alternativa diferente. Como también la tienda-bodega que vende a buenos precios los mejores productos de la zona, incluidos una amplia variedad de vinos. Aunque el fuerte de los empleados no son los idiomas.

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