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Area de La Arena-Pobeña-Cobaron
Paraje ecológico y de arqueología industrial-minera

El área La Arena-Pobeña-Cobarón es uno de los parajes más elocuentes del período minero e industrialización de Bizkaia, con casi un siglo de historia reflejado. Además, la rapidez con la que la propia naturaleza está fagocitando las huellas humanas, ha convertido el lugar en espacio lúdico de uso espontáneo en nuestra sociedad post-industrial.

En torno a 1860, surgen las primeras explotaciones en un sector que abarcaba desde Cobarón en Bizkaia, a la vecina Ontón en Cantabria; el escocés Joseph Mac Lenan, ingeniero de minas, al tomar posesión en 1871 de la "Amalia Vizcaína", se convertirá en el impulsor de la zona y uno de los principales productores y exportadores de mineral, con actividad también en minas en Triano y Bilbao. Durhan, en Inglaterra, será el destino del mineral, embarcado en el cargadero que hará construir en Punta Castillo, visible hoy desde la Playa de la Arena, en la punta izquierda de la costa. Hasta el cargadero, el mineral llegaba en vagonetas, por la línea, hoy camino, que por toda la costa llegaba desde la "Amalia Vizcaína", explotación a cielo abierto visible detrás del barrio de Cobarón, como los hornos de calcinación, semiocultos hoy por la maleza.

Los Ibarra (Orconera Iron), participan también en la zona, y son los propulsores del enorme lavadero de mineral construido sobre la colina de Pobeña, hacia el mar, cuyos restos son hoy visibles vallados por Petronor, actual propietario. Hasta ellos llegaba un tranvía aéreo, desde Triano, por encima de la Playa de la Arena, algunas de cuyas pilonas quedan semienterradas en la playa, obra faraónica en su momento.

Actualmente, desde Cobarón o Pobeña puede recorrerse todo el borde de costa, restos mineros y un paisaje de pradera que llega, a través de un túnel en el acantilado, hasta Ontón.

Todo un ámbito olvidado, que espera su oportunidad, ojalá al hilo de otras intervenciones en Inglaterra, tan cercanas por muchas razones. La propia playa es un sector en el que se han realizado algunas actuaciones paisajísticas, incluido el grupo de edificios de servicios, obra de 1985-87 de J.M. Bourgon, M. del Val y T. Segura, por cierto también emparentado con imágenes anglosajonas.

Por último, desde el Barrio de La Cuesta, perteneciente a Zierbena, asciende un camino a lo alto del monte Punta Lucero: junto a los restos de las baterías costeras y cuarteles del llamado "Cinturón de Hierro" de la última Guerra Civil, podemos ver magníficas vistas sobre el Abra, y hacia el interior, zonas mineras de Triano, de Cobarón y montes de las Encartaciones. Para todos los recorridos es imprescindible vehículo apropiado (malos caminos), o bien disponer de tiempo para disfrutarlos a pie.
 

Castillo de Muñatones - Barrio de San Martín

Anónimo. XV

La casa fortificada de la familia Salazar es el único castillo medieval merecedor de tal nombre que existe en Bizkaia. Estando preso de sus propios hijos -que acabaron por envenenarle- en la torre central, Lope García de Salazar escribió aquí la crónica de las guerras de bandos del País Vasco, tituladas las Bienandanzas e Fortunas. Este torreón, que es el elemento más antiguo, aparece rodeado por dos circuitos concéntricos de murallas, el interior cuadrado y el externo con torretas angulares y foso. Las excavaciones arqueológicas desarrolladas durante el proceso de restauración han sacado a la luz restos de otros edificios, cubos y muros de defensa que existieron en el interior.
 

Ferreria del Pobal

Anónimo. 1699

En 1699 Simón de La Cuadra compró a la familia Salazar la vieja ferrería que esta poseía a orillas del río Barbadún y acometió los trabajos necesarios para reconstruirla y ponerla de nuevo a pleno rendimiento. El edificio actual, con algunas modificaciones, data de aquellos años y consta de un cuerpo estrecho y profundo dedicado al martinete de rueda hidráulica y a las barquineras, adosado a otro trapezoidal dividido por dos muros en cruz para conseguir espacios separados para dos carboneras, el taller de forja y una sala de administración y vivienda. Con la aparición de los hornos altos el Pobal dejó de fundir mineral y desde 1856 hasta su definitivo cierre en 1952 se dedicó a la forja de aperos de labranza. La ferrería está asociada a una casa torre, un puente de fundación medieval y un molino harinero. Es la ferrería que mejor se ha conservado de las 150 que existieron en Bizkaia y se encuentra en proceso de restauración.